lunes, 22 de abril de 2013
martes, 9 de noviembre de 2010
nada que decir
Hasta el próximo post.
jueves, 2 de julio de 2009
martes, 7 de octubre de 2008
POR MI DERECHO A EXPRESARME
Algo personal
Probablemente en su pueblo se le recordará como carrochos de buenas personas que hurtaban flores para regalar a su mamá y daban de comer a las palomas
Probablemente que todo eso debe ser verdad aunque es más turbio; cómo y de qué manera llegaron esos individuos a ser lo que son ni a quien sirven cuando alzan las banderas
Hombres de paja que usan la colonia y el honor para ocultar oscuras intenciones tienen doble vida, son sicarios del malEntre esos tipos y yo hay algo personal
Rodeados de protocolo, comitiva y seguridad viajan de incógnito en autos blindados a sembrar calumnias, a mentir con naturalidad a colgar en las escuelas su retrato
Se gastan más de lo que tienen en coleccionar espías, listas negras y arsenalesResulta bochornoso verles fanfarronear a ver quién es el que la tiene más grande
Se arman hasta los dientes en el nombre de la paz juegan con cosas que no tienen repuesto y la culpa es de el otro si algo les sale mal
Entre esos tipos y yo hay algo personal
Y como quien en la cosa nada tiene que perder pulsan la alarma y rompen las promesas
Y en nombre de quien no tienen el gusto de conocer nos ponen la pistola en la cabeza
Se agarran de los pelos pero para no ensuciar van a cagar a casa de otra gente y experimentan nuevos metodos de masacrar, sofisticados y a la vez convincentes
No conocen ni a su padre cuando pierden el control ni recuerdan que en el mundo hay niños nos niegan a todos el pan y la sal
Entre esos tipos y yo hay algo personal
Pero eso sí, los sicarios no pierden ocasión de declarar públicamente su empeño en propiciar un día luego de franca distensión que les permita hallar un marco previo
Que garantice unas premisas mínimas, que faciliten crear los resortes, que impulsen un punto de partida sólido y capaz de este a oeste y de sur a norte donde establecer las bases de un tratado de amistad que contribuya a poner los cimientos de una plataforma donde edificar un hermoso futuro de amor y paz
lunes, 16 de junio de 2008
viernes, 16 de mayo de 2008
concierto Bosé
Llegamos temprano como a eso de las 7 y en concierto empezó hasta pasadas las 9 (pm). Primero nos habían acomodado atrás en unas sillas plásticas que estaban frente a general. Luego resultó que esos no eran nuestros lugares (estaban numerados) y que nos trasladan varias filas más adelante. Al parecer se confundieron al acomodarnos, así que paramos en vip. ¡Genial! Porque se veía mucho mejor jeje, al menos más cerca de donde estabamos originalmente.
Lo que sí es que hubo gente llegó reeeetarde, para variar ... , pero esa es otra historia.
Miguel Bosé todo el tiempo cantó con energía y buena voz, una que otra se le fue la letra, aunque yo sólo me di cuenta de una. Se le oye igualito que en el disco... no, no, mucho mejor porque acá está en vivo y hasta se le ve el sudor, no digo que se lo olés, porque a tando no llega mi gusto por este ruiseñor, prefiero quedarme con la imagen, jeje. Já y hablando de imagen, pasaron en la pantalla digital del fondo del escenario el vídeo de Morenamía, uuuuuh, esa canción tiene como unos 6 o 7 años y ¡ah la gran! ahora sí se le notan los años vividos, pero igual sigue teniendo ese carisma y encanto que tanto lo caracterizan.
Un gran concierto, buena música, buenos músicos y coristas, buen juego de luces, buen sonido y un excelente artista.
miércoles, 20 de febrero de 2008
Manual de la perfecta ca....
Así que acá blogueé algunos de los incisos.
Este va dedicado a los "príncipes"
jajajajajajajajajaja
dos puntos
:
... bueno pero antes del prícipe una intro a lo de la cabrona interior...
[II]ahora ya lo del príncipe...
Conoce a tu cabrona interior
Existe
una parte poderosa y esencial en cada una de nosotras que no ha sido reconocida
hasta ahora, ni su energía convenientemente explotada. Años de represión han
ocultado esta faceta en los rincones y las grietas de nuestras almas. Como
no la comprendemos, hacemos todo lo posible por mantenerla en la oscuridad,
donde creemos que pertenece.
Se trata de la «cabrona interior». No te hagas
la tonta: sabes perfectamente de lo que estoy hablando.
Todas la conocemos.
Flota constantemente justo bajo la superficie de nuestra conciencia y
nuestra educación. Es parte de nosotras, es inteligente, segura de sí misma
y sabe lo que quiere. Nos dice que no nos conformemos con menos. Nos avisa
cuando estamos a punto de embarcarnos en una conducta
autodestructiva.
La cabrona interior no es esa parte de nosotras que a veces
se muestra estúpida, o ruin o carente de sentido del humor. No cae en el
fatalismo, ni abusa de sí misma ni de los demás.
La cabrona interior no se
enzarza en discusiones de poca importancia, ni siquiera para pasar el rato.
¿Para qué molestarse?
La cabrona interior jamás es mordaz de forma gratuita.
Y nunca teme decir: «Que se vayan a freír espárragos si no aguantan una
broma».
A mi modo de ver, hay una verdad absoluta: al liberar a nuestra
cabrona interior podemos utilizar su poder y energía para nuestros objetivos más
elevados.
Si la ignoramos, nos arriesgamos a que enloquezca cuando la presión
por ser encantadora se vuelve insoportable. Todas hemos sido testigos
de ello y no es una perspectiva agradable.
Cuando no reconocemos a
nuestra cabrona interior nos salen granos o engordamos, o adelgazamos
demasiado, y nos volvemos controladoras, manipuladoras, lloronas o
histéricas. No insistimos en practicar sexo seguro.
Nada de eso es productivo
y algunas de estas cosas resultan francamente peligrosas. ¿Cómo podemos terminar
con estas conductas autodestructivas, en especial después de toda una vida
de encanto tóxico?
Lo único que se necesita es una pequeña
frase:
«YO CREO QUE NO»
Todas lo pensamos y, sin
embargo, espantamos esa idea como si fuera un mosquito molesto. «Eso
no estaría bien», pensamos, sin caer en la cuenta de que el precio que debemos
pagar a cambio es muy alto.
Quizá te preguntes: «¿Puedo ser encantadora
sin ser tóxica?». iClaro que sí! De hecho, ponerte en contacto con tu
cabrona interior te ayudará a ser encantadora de verdad. Hay una enorme
diferencia entre parecer encantadora y serlo.
------
DECIR MÁS
Naturalmente, habrá ocasiones en las que decir «yo
creo que no» no será suficiente. Esta frase es sólo un cucurucho sobre el
cual construir una especie de helado verbal. Añade el número de bolas que
desees.
«No creo que te pueda prestar los pendientes de
brillantes de mi abuela, pero tengo otros de cuarzo muy monos».
«No creo que
me quede».
«No creo que ese color me favorezca».
«No creo estar
lista».
También existen esos casos que demandan cierta
delicadeza combinada con la habilidad de tener los pies plantados sobre la
tierra.
Por ejemplo, estás en una fiesta. Un amigo de un amigo
se presenta y te dice: «¿Sabías que Fulanito me ha dicho que eres la
mujer perfecta para mí?». Ese hombre no te interesa un pimiento, pero, por
pura amabilidad, le contestas: «Yo creo que no, pero podemos charlar
un poco».
Como puedes ver, la frase es cortés y razonable, nunca
resulta cruel y no es nada difícil de decir. Prueba con distintos tonos de voz.
Dale un tono reflexivo o intenta poner énfasis en distintas palabras: «yo creo
que no», «yo creo que no», etcétera.
“Macho no significa mucho”. ZSA ZSA GABOR
[APENDICE B]
…y los hombres que las
aman
Sólo para que quede constancia, hay que insistir
en que la idea de que las mujeres que están en contacto con su cabrona
interior odian a los hombres o desean ser hombres o quieren ser como ellos puede
calificarse con una única palabra: TONTA (tenía que aclarar este punto). No,
este capítulo es sobre los hombres que realmente admiran a las mujeres que
están en contacto con su cabrona interior. Todas conocemos a hombres
así; normalmente viven con nuestras amigas... Está bien, quizá tú vivas con
un hombre como éste.
La cuestión es que existe un nombre para llamar a
los tíos que son así: príncipe (no confundir con los de los cuentos de
hadas).
Un príncipe comprende la esencia de la cabrona interior. La
entiende.
UN PRÍNCIPE NO ES UN DOMINANTE
Dominantes
son los hombres que creen que el machismo es la mayor manifestación de energía
masculina. Son los hombres que nos dejan plantadas. Los hombres que cada vez
reducen más la edad límite de las chicas con las que salen, hasta que sus hijas
y sus novias tienen la misma. Los hombres que no trabajarían para una
jefa.
Un príncipe es un hombre real, es decir, un verdadero ser
humano.
¿QUIÉN ES UN PRíNCIPE?
He aquí cómo reconocer
a un príncipe:
- Un príncipe asume de verdad toda su parte de
responsabilidad en la crianza de los niños.
- Un príncipe entiende
por qué los anuncios de cerveza son ofensivos (sabes a cuáles me
refiero).
- Un príncipe jamás dará por hecho que nos encargaremos
por completo de preparar la comida.
- A la inversa, un príncipe no
asumirá nuestra incapacidad para cambiar una rueda pinchada.
-
Un príncipe ofrece estímulo, más que consejos.
- Un príncipe sabe
lo que sabe. Y al mismo tiempo, sabe qué no sabe. No es un estúpido
fanfarrón. De hecho, un príncipe se da cuenta de lo atractivo que puede
resultar decir: « No lo sé».
¿DE DÓNDE
PROCEDE?
Pues bien, si las mujeres tenemos una cabrona
interior que es una parte natural de nosotras mismas, podemos deducir que
también existe un príncipe interior.
Así como la mayoría de las mujeres ha
sido adiestrada en los caminos del encanto tóxico, a los hombres se les ha
instruido en lo que sea que los esté infectando. Existen muchos nombres para
ello; elige uno. Si has hecho bien los deberes para sacar a la luz a tu cabrona
interior, lo más probable es que no necesites ser cruel. El punto es entender la
dinámica que está en juego: a los hombres se les han enseñado conductas que tal
vez sean contrarias a su verdadera naturaleza.
NATURALEZA FRENTE A
EDUCACION
La experiencia me dice que se requiere mucho trabajo
para que un hombre se convierta en príncipe, pero que la materia prima ha
estado ahí desde el principio.
Y escucha esto: incluso el hombre más macho
tiene la capacidad de convertirse en un príncipe.
VALORA TU
COEFICIENTE DE PRINCIPE (CP)
Supongamos que eres un hombre que
intuye la existencia de su príncipe interior, y quieres medir lo activo que es
este aspecto de tu ser. A continuación, te planteamos una pequeña
prueba:
1. A las mujeres les gusta que las llamen «nenas». De
acuerdo/En desacuerdo.
2. Cuando una mujer es asertiva, la
considero una cabrona. De acuerdo/En desacuerdo.
3. Cuando voy a
algún lado con una mujer en un coche, conduzco yo.
Siempre/La mayoría de las
veces/Rara vez/Algunas veces/¿En el coche de quién?
4. Sé lavar y
planchar la ropa. Verdadero/Falso/¿Para qué molestarse? Me la lava mi
madre.
5. Tuve una reacción emocional al ver la película Los
puentes de Madison. Verdadero/Falso/No la he visto.
INTERPRETACIÓN
DE TUS RESPUESTAS
Pregunta 1
Si has contestado
«De acuerdo» y tienes menos de 65 años, podemos apostar, sin temor a
equivocamos, a que no eres un príncipe muy desarrollado (-10
puntos).
Sin embargo, si has basado tu respuesta en el hecho de que a tu
madre y a sus amigas les gusta que las llamen «nenas», esto revela un nivel
de sensibilidad que implica la condición de príncipe (+2 puntos).
Si
contestaste «En desacuerdo», piensa un momento en la razón por la que elegiste
esa respuesta. ¿Es porque alguna mujer te ha corregido cuando la has llamado
«nena»? (+2 puntos).
¿O tu respuesta se basó en tus propias reflexiones sobre
la importancia del lenguaje, de las que has deducido que llamar a las
mujeres “nenas” no sólo es incorrecto, sino también insultante? (+ 10
puntos).
Pregunta 2
Si estuviste de acuerdo, define la
palabra “asertivo” (-10 puntos si tus definiciones para hombres y para
mujeres son distintas; + 1 O puntos si estás en desacuerdo).
Pregunta
3
«¿De quién es el coche?» es la pregunta que haría un
príncipe (+ 10 puntos).
«Rara vez» denota la condición de un príncipe sólo
si tú tienes un coche (+7 si es así, -10 si no lo tienes).
«Algunas veces»
parece equitativo (+5).
«La mayoría de las veces» puede implicar que
tienes un coche grande (ideal para llevar a muchas personas o cosas) o que
tienes uno estupendo en el que todo el mundo quiere subirse (O puntos).
También puede significar que la mayoría de tus amigas no tiene vehículo
propio. Entonces, tú eres generoso y siempre las paseas. Esperamos que tus
amigas paguen la gasolina (+ 10).
Si tu respuesta fue «siempre»,
realmente debemos analizar las razones por las que así es. Pero la
respuesta no favorece a tu coeficiente de príncipe (-1O).
Pregunta
4
Está bien, ésta era una especie de pregunta capciosa, y no
añadiremos ni restaremos puntos por ella; en realidad, yo no sé lavar
la ropa. Y soy irremediablemente mala con la plancha. La incluimos en el
formulario sólo para ver si lo estabas leyendo con atención. Por supuesto,
si estás en el instituto y es tu madre la que te lava la ropa, eso no
quiere decir nada. Yo acá le agrego que se te olvida
que tu santa madrecita también es humana y que no está demás aprender
cierta independencia como lo es ocuparte de tus propias cosas, ejeplo de ello
sería tu aseo personal, bañarte por ti mismo y lavar tu ropa por ti
mismo.
Pregunta 5
Otra pregunta capciosa. ¡Todo el mundo tiene
una reacción emocional ante esa película! «Reacción emocional», después de
todo, es un concepto que cubre un gran territorio (O puntos; no importa si
lloraste o no). Si no la viste, estás disculpado y puedes apuntarte 2
puntos extra.
RESULTADOS
Si tu puntuación fue de 32,
eres un príncipe completamente desarrollado y en contacto contigo mismo.
Si
tu puntuación fue de 29, tienes un alto coeficiente de príncipe.
De 19
a 21 constituye un rango medio para el coeficiente de príncipe.
Una
puntuación de -32 muestra un coeficiente de príncipe muy bajo. El hecho de que
te hayas sometido a esta prueba, sin embargo, es un signo esperanzador, porque
la conciencia es el primer paso. No te descorazones, no existe un caso
irremediable. Puedes mejorar tu coeficiente.
ESTABLECE CONTACTO CON
TU PRINCIPE INTERIOR
Todas las apreciaciones de este libro que se
aplican a las mujeres en contacto con su cabrona interior también se pueden
aplicar a los hombres en vías de convertirse en príncipes. Para detallar un
poco:
1. Cuando percibas una situación de abuso, no la disculpes
dando explicaciones, llámala por su nombre. Incluso (o quizá
particularmente) cuando se trate de tu propio abuso.
2. Si el
deseo de actuar como un macho (ver más arriba) es abrumador, sólo di: «Yo creo
que no. Contrólate, amigo». Esto funciona muy bien, porque equivale a tomarse el
tiempo de responder cuidadosamente.
3. Aprende a distinguir la
diferencia entre ser amable y ser paternalista. Por ejemplo, es amable decir
«¿Te echo una mano?» cuando ves a alguien luchando a brazo partido por
hacer algo como, por ejemplo, meter en la cama a dos niños pequeños.
Mostrarse paternalista es decir: «¿Sabes?, cuando yo acuesto a los
niños, les meto en la cama sin contemplaciones y apago la luz».
4.
Súbele el volumen a tu príncipe interior. Siempre ha estado ahí, murmurándote
cosas como: «Realmente está bien querer pasar tiempo con mis
hijos».
Nota: un hombre que pasa tiempo con sus hijos está ejerciendo su
función de padre, no la de una niñera.
5. Reconoce que tu príncipe
interior y mi cabrona interior se encuentran sobre una base sólida y
nivelada de igualdad.
Sólida y nivelada es una base
maravillosa sobre la que construir cualquier cosa.


